lunes, 22 de agosto de 2011

En los templos de Penang


Después de tres horas de vuelo llegamos a Penang, una isla al lado de la península malaya. De todos los sitios que hemos estado en Malasia es sin duda el más caluroso. Durante la mañana un sol caluroso toca las calles y por la tarde llueve de forma torrencial, esto hace que haya una sensación de calor y bochorno constante.

Como llegamos un poco tarde, lo único que hicimos el primer día fue examinar el hostal y después ir a cenar. Íbamos al hostal con buenas expectativas pero lo que nos encontramos fue decepcionante. En principio Planas y Xavi tenían una habitación con dos camas y baño, sin embargo, se encontraron con una cama de matrimonio. Afortunadamente, había otro hostal regentado por la misma gente con instalaciones mucho más modernas. Les ofrecieron otra habitación, esta vez con dos camas, y nosotros nos quedamos la habitación que inicialmente tenían ellos para así tener, al menos, un baño en la misma habitación. No obstante, era un poco ruinoso. Se escuchaban mucho la gente de las habitaciones de nuestro alrededor y aquellos que paseaban por el pasillo. Es lo que se tiene por un precio barato.

El segundo día por la mañana recorrimos la ruta que marcaba la Lonely. Lo más interesante fue ver la casa de unos Nyonya, que eran los descendientes de las familias adineradas chinas que migraron a Malasia en el siglo XV. Ahora lo que queda en esta casa-museo es una muestra de mezcla de culturas y ostentación. A parte de poder observar los diferentes objetos, conocimos a un guía que nos hablo sobre el festival "Hungry Ghost" e insistió en que quedásemos aquella noche para asistir y ver diferentes actos de la comunidad china. Al parecer, esta festividad ocurre durante todo el séptimo mes lunar chino, en que los fantasmas de los antepasados pueden volver a la tierra. Durante este mes aquellos fantasmas que no tienen una familia a la que volver pueden ser agresivos si no se les alimenta. Por este motivo se les ha de dar comida y se ven platos cerca de altares llenos de incienso para estos fantasmas. La verdad fue interesante y nos hicieron una foto para un periódico chino.

Al siguiente día vimos tres templos budistas diferentes realmente interesantes, aunque no sin pasar mucha calor. Menos mal que descubrimos un local donde beber zumos de fruta natural que eran realmente refrescantes.

El último día en Penang ya no hicimos gran cosa, ya que teníamos que coger un autobús de vuelta a Kuala Lumpur y esta vez ir a un prometedor hotel con vistas a las Torres Petronas.

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