
Ahora estamos en una playa tropical de agua cristalina. De mientras que estoy en la arena vigilando las mochilas, aprovecho para escribir estas líneas. No ha sido un trayecto placentero para llegar aquí. Después de las trece horas de vuelo (que por cierto Planas se leo todo su libro de un tiron) llegamos bastante cansados a Kuala Lumpur. Cuando salimos del avión eran las 5 de la mañana hora local, no obstante no hacia el fresco de horas tempranas de madrugada, sino todo lo contrario. El ambiente era muy cálido y húmedo, creo que incluso más de lo que nos esperábamos. Una vez pasada la aduana, fuimos a coger nuestro bus, uno bastante borreguero que daba la sensación que tenía que volcar en la primera curva. Y empezaba el día pero sin siquiera haber dormido.
Llegamos al hotel demasiado tarde para ir a hacer cola para las Torres Petronas (hay que llegar antes de las 8) pero nos desplazamos a verlas igualmente. Debajo de las Torres hay un impresionante centro comercial, donde desayunamos. Como anécdota, Xavi se comió un buen platos de fideos, pero si hubiera querido se podría haber comido nachos o sushi, porque en la sección de comida había prácticamente de todo. Visto lo cansados que estábamos, finalmente decidimos volver al hotel y dormir dos horas. En mi opinión en bastante necesarias porque de otro modo hubiésemos deambulado con un terrible cansancio todo el día. Eso es lo que creía antes de echarnos a dormir pero, al despertarnos, la sensación de cansancio seguía ahí, seguramente podríamos haber dormido toda la tarde del tirón. A pesar de todo, nos movimos y pasado el rato, especialmente después de comer, yo me sentí mejor. Por la tarde fuimos a un enorme centro comercial, para mí que no tiene ningún análogo en Barcelona. Sería necesario unir Diagonal Mar y Gran Vía 2 y creo que ni así tendría las mismas dimensiones. Se llama Imba y si tuviera que decidirme a comprar ropa allí no sabría por donde empezar.
El resto de la tarde fuimos a buscar el parque de Titiwangsa aunque en vano. Estuvimos andando bastante rato y sin éxito porque no lo encontramos. Finalmente fuimos al hotel. Personalmente me dormí enseguida (eran las 21 de la noche) y sin cenar ni nada. Lo que sí fue extraño fue el irse despertando a cada rato, con la sensación de haber dormido demasiado rato y que llegaríamos tarde al aeropuerto para coger el avión hacia Kota Bharu que después nos llevaría a las paradisiacas islas de Palau Perhentian.
¡Qué islas más maravillosas! Y hoy, de momento, sin contar un plato de arroz con pollo que me he comido a las 6 de la mañana (la foto adjunta), ya no noto tanto el jet lag.
No hay comentarios:
Publicar un comentario