miércoles, 17 de agosto de 2011

Mares y montañas de Kota Kinabalu


El primer día en Kota Kinabalu fuimos a las islas turísticas que hay delante de la ciudad. Hay un total de cinco y para llegar a ellas hay que coger un barco y negociar con los empleados del embarcadero a qué islas quieres ir y a qué hora te van a recoger. Después de dar vueltas a las diferentes posibilidades que teníamos, decidimos ir a la isla de Sapi, una de las más pequeñas y que después nos llevasen a la isla más grande llamada Gaya. Sapi personalmente me decepcionó mucho. Muchas agencias turísticas locales llevan a grupos completos a la isla, allí la gente hace snorkel, se baña en la playa y comen en unas mesas que les tienen preparadas. El problema es que la cantidad de gente que se mueve por la pequeña isla es tal que el agua está bastante sucia, los baños asquerosos y arena llena de desechos. En esta isla hay un pequeño jardín de coral y hacer snorkel en la zona es bonito pero no se podía comparar con lo que vimos en las Perhentian.

Acabada la mañana el barco nos llevó a la isla de al lado. Al contrario de la anterior, estaba desierta, solo habían un par de turistas que hacían se preparaban para hacer submarinismo. La playa no estaba demasiado preparada para nadar, o sea que parece que no era una opción llevar a la gente a esta isla. Decidimos comer en el restaurante que había allí y después dar una vuelta por uno de los senderos que bordeaban la costa. De todas las cosas que hicimos en esta localización fue la más entretenida. El camino no resultó ser complicado y a la vuelta pudimos observar unos macacos moverse de árbol a árbol. De hecho, según explica Xavi, se le cruzaron varios por el camino y lo miraron con desconfianza.

Al día siguiente alquilamos un coche para ir hacia la montaña Kinabalu. Es el pico más alto de Malasia, con poco más de 4000 metros. Dicen que aun hay algún tigre por esta montaña que vive en libertad pero nosotros obviamente no vimos ninguno. Desde Kota Kinabalu hasta el parque natural de la montaña se ha de recorrer una hora y media de coche. Una vez allí paseamos por algunos de los diferentes senderos que habían marcados. Personalmente lo encontré un paisaje muy bonito, realmente verde y con un ambiente fresco , aunque supongo que lo más impresionante de venir a esta montaña ha de ser subir hacia la cima.

El tercer día también disponíamos del coche, o sea que aun fuimos más lejos, hacia el parque de Pouring Springs. Técnicamente se supone que son unos baños de aguas naturales pero una vez llegado allí nos dimos cuenta que más bien eran unas pequeñas piscinas bastante cutres. Lo que parecía valer más la pena era hacer las otras actividades que ofrecía el parque, como subirse al Canopy (una especie de pasarela colgante a varios metros del suelo), ir a ver las cascadas o lo que me gustó más, ver una cueva llena de murciélagos. En la cueva de murciélagos te acercabas un poco y veías como todos ellos dormían boca abajo y como, de vez en cuando, alguna volaba por la cueva. Nunca había visto tantos murciélagos juntos.

Se ha de decir que el último día no teníamos muy claro que hacer. Por este motivo decidimos darle otra oportunidad a las islas e ir a la que se supone que tenía el jardín de coral más bonito. Esta vez no resulto ser tan decepcionante y vimos aun más variedades de peces. Incluso llegamos a ver peces payaso acurrucados en sus anémonas.

1 comentario:

Anónimo dijo...
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