
Ya llevamos dos días en las islas Pulau Perhentian. Son totalmente de vacaciones familiares, mucha playa, excursiones marinas y nada de ruido ni fiestas por la noche. Eso sí, son un buen modo de desconectar, descansar, comer y no hacer nada. Todo nos lo suministra el hotel resort en el que estamos llamado Tuna Bay, aquí venimos a hacer todas las comidas y nos lo van cargando a la cuenta de nuestra habitación. Ayer comimos langosta enorme y, aunque aquí la comida no es cara, temo que la factura subirá bastante para los estándares que normalmente gastaremos en este país. No obstante, vale la pena y si tenemos en cuenta que será como un todo incluido, no está nada mal.
Incluso nos incluye una excursión que hemos hecho esta mañana. Hemos ido a hacer snorkel en tres puntos diferentes alrededor de la isla donde estamos. Primero el barco nos ha llevado un poco más lejos, a una zona donde había muchísimo coral y flora marina diversa, además de peces. Luego hemos ido al llamado “fish point”, una zona llena de peces de colores muy diversos. Creo que el que más nos ha gustado a los tres (solo hemos ido Xavi, Francesc y yo, porque Planas se ha quedado leyendo, eso del snorkel y el sol no le va nada), ha sido un pez torna-sol con varios colores. Después nos hemos desplazado al “turtle point”. Allí había otros barcos más, porque había una gran tortuga comiendo del fondo marino. Lo más bonito de verla ha sido verla empezar a nadar a poca distancia de todos los turistas curiosos.
Esta vida relajada se acabará pronto porque mañana cogeremos otro vuelo para ir a Singapur, el único inconveniente es que tendremos que pasar todo el día entre aeropuertos, ya que cancelaron el único vuelo directo que había desde esta parte de la península y tenemos que hacer escala en Kuala Lumpur.
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