Singapur para mi gusto es una ciudad más moderna y bonita que Kuala Lumpur. Nada más llegar al aeropuerto, ya se ve que es más moderno y está mejor cuidado. No obstante, así como alojarse en Kuala Lumpur es relativamente barato, Singapur no lo es en absoluto. No fue fácil encontrar un hotel por el que pagásemos un precio aceptable y al final nos quedamos con uno que era relativamente barato pero resultó ser sucio y estar en un barrio bastante asqueroso. La habitación olía a tabaco y las sábanas y el suelo no parecían estar del todo limpias. Pena de esto, porque según parece el resto de la ciudad bien valía la pena.
La primera noche que pasamos en Singapur, fuimos a un local llamado New Asia bar que estaba en la planta 72 de un hotel. La idea era poder ver vistas de la ciudad mientras nos tomábamos una copa tranquilamente, tal y como recomendaba la guía. No obstante, resultó ser una discoteca de música techno, los vidrios estaban bastante entelados y con la entrada no nos entraba ninguna copa sino un refresco. El local estaba bien y si se quiere ir a bailar y poder mirar la ciudad por los trozos que se ve, es una gran experiencia, pero nosotros íbamos con otra idea. Creo que llegamos demasiado tarde y que si pudiésemos haber llegado con la puesta del sol hubiese sido más tranquilo.
Al día siguiente tuvimos una agenda apretada. Primero por la mañana nos desplazamos al Jardín Botánico y en concreto entramos en el museo de orquídeas. La orquídea es un símbolo de la ciudad y en este museo natural habían de muchos tipos. La lluvia nos acompañó toda la mañana, pero no creo que fuese una cosa negativa. Con chubasqueros y paraguas nos pudimos mover por el museo sin problema y el ambiente así fue mucho mas fresco y los olores a lluvia y plantas siempre los he encontrado agradables.
Después cogimos un taxi hacia Orchard Rd. Si el centro comercial de Kuala Lumpur ya me sorprendió, esta calle lleno de centros comerciales aun me pareció más impresionante. No solo eran edificios de varias plantas por encima del nivel de la calle sino también por debajo. Creo que se necesitaría varios días para recorrerlo todo y saber donde están las diferentes tiendas. Además, la sensación de modernidad acompañaba las diferentes instalaciones.
Por la tarde fuimos al barrio de Little India y por la noche a la zona de bares y restaurantes que hay al lado del río. Esta zona se llama "Quays" y está dividida en cuatro, depende del tipo de local que se esté buscando. Había bastante gente en la calle y mucha gente se ponía encima de los puentes o en la hierba y hacía un picnik. Por aquella zona además esta la estatua del león con cola de pez, emblema de la ciudad.
Me gustaría haberme alojado a uno de los tres súper hoteles de lujo unidos en la parte superior por una piscina con vistas a la ciudad pero tuvimos que volver a nuestro cutre hotel.
Al día siguiente cogimos un avión para venir hacia Kuching, ciudad de los gatos. Ahora estamos en un hostal, infinitamente más barato y mejor que el anterior hotel. Y aunque no tenemos baño en la habitación, el sitio es limpio y agradable. La mala noticia es que, para venir a esta zona, es recomendable tomar Malarone, ya partir de ahora estaremos en contacto con jungla. No obstante, a mi la dichosa pastillita me ha sentado fatal. Llevo un día con fiebre, diarrea y dolor de barriga. Mientras escribo este post, puedo decir que me encuentro bastante mejor que ayer y espero mañana poder estar lo suficientemente recuperada como para poder ir a ver jungla y monos en el Parque Nacional de Bako.
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